Cuando hablamos con distintos equipos editoriales de revistas científicas, insistimos en la necesidad de crear alrededor de estas, de forma que las avalen y sustenten, “comunidades científicas”. Dentro de estas comunidades podríamos destacar al menos cuatro tipos de colectivos que, en mayor o menor medida, se sientan vinculados con los procesos de postulación, revisión, publicación y difusión de los artículos.
El primer colectivo estaría compuesto por un Consejo de Editores en el que se engloben los distintos comités de su organigrama: Editor Jefe, Editores Asociados, Consejo de Editores, Consejo Científico Internacional (en el caso de Comunicar conformado por 57 Consejeros internacionales de 18 países), Editores Temáticos, Coeditores Internacionales, Consejo Técnico de Redacción, Consejo de Redes Sociales y Visibilidad, además de los responsables de la Gestión TIC y Comercial. Estos Consejos serían los responsables de marcar la política editorial de la revista con respecto a su temática, periodicidad, normativas, formatos de publicación e idiomas, selección de call for papers, etc., así como del mantenimiento de todo el flujo editorial.
Un segundo colectivo estaría conformado por el Comité Internacional de Revisores Científicos (en el caso de Comunicar constituido por 1.083 revisores internacionales de 54 países, correctamente identificados con su foto, filiación y enlaces a sus principales redes sociales académicas y en constante ampliación a través de la “Convocatoria de revisores”), responsable de la evaluación de manuscritos y, por ende, clave fundamental de la selección de los artículos de mayor impacto para la comunidad científica.
Un tercer grupo lo formarían los autores que publican en la revista y a los que nosotros, en nuestros criterios de calidad y bajo el epígrafe “El autor como máxima”, identificamos como figura fundamental que sustenta y da sentido a todo el proceso de publicación.
El último grupo lo integran los lectores y simpatizantes de la revista que son destinatarios, en última instancia, de los procesos de producción de esta, y que en muchas ocasiones se convierten en grandes embajadores y difusores de la publicación.
Para terminar, indicar que, en nuestro caso, consideramos que todos estos grupos conforman y se sienten parte de nuestra “comunidad” y, tal y como resaltamos en nuestra web, son nuestro soporte: “Comunicar fundamenta su proceso y su calidad en una amplia comunidad científica internacional que la avala y apoya con un nutrido conjunto de investigadores, académicos del mundo de la comunicación y la educación, que garantizan el respaldo a su labor en pro de la innovación y el avance científico en el ámbito de la Educomunicación”.



Estos dos documentos, que están directamente relacionados, son de los más consultados en la página de inicio de cada revista y los consideramos preceptivos para toda revista que pretenda considerarse de calidad. Ya insistimos en su importancia en otra entrada de este blog
Como segundo punto, Visibilidad y acceso, se tendría que enunciar el seguimiento de una política editorial de acceso al conocimiento abierto y compartido. La disponibilidad de los artículos en distintos idiomas y de forma gratuita. La web de la revista debería tener versiones en varios idiomas y su visibilidad se debe potenciar mediante distintas formas de acceso (ePub, pdf, html, xml, etc.) además de tener presencia activa en redes sociales académicas y genéricas
Desde la perspectiva de los autores (recordemos la necesidad y conveniencia de que como editores nos pongamos en el lugar del autor) y siguiendo uno de nuestros criterios de calidad “El autor como máxima”, los autores agradecen (agradecemos ya que la mayoría de los editores también somos autores por lo que no nos resulta difícil ponernos en su lugar) que cuando vayan a someter a evaluación el resultado de sus investigaciones, siguiendo las “Normas para autores” de nuestra revista, el porcentaje de ambigüedad sea mínimo o no exista. Para que esto ocurra, previamente, a la hora de redactar el manuscrito tienen que conocer una serie de aspectos que es necesario que la normativa recoja de forma clara y pormenorizada, los principales son: